Como si de Hamelín se tratase, Antolín Gil (papá de niños de infantil) nos envolvió con el sonido de su dulzaina.Interpretó una jota castellana, un vals, un bolero y una rumba que nos hicieron movernos al compás durante una maravillosa media hora. Nos explicó cómo había aprendido él solo a tocar la flauta y otros instrumentos. Ahora sabemos que la dulzaina es de madera, sus llaves son de metal, su boquilla es de caña y su sonido es inmenso.

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