EVITANDO LOS BARCOS PORTUGUESES
El mar se va volviendo cada vez más hostil, a la altura de Sudáfrica los tripulantes de la Victoria empiezan a sufrir las tempestades propias del temido Cabo de Buena Esperanza. El viento es tan fuerte que parte el mástil mayor.
Elcano se ve obligado a tomar una decisión contraria a su intenciones: acercarse a la costa para conseguir agua y alimentos, los cánticos inundan la noche.

No hay comentarios:
Publicar un comentario